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Sexo anal seguro: qué tener en cuenta

Sin lesiones, con comodidad y con ganas por parte de ambos. He preparado estas pautas para que explorar algo distinto resulte agradable para los dos.

Primera regla: usa siempre condón. Recuerda que hay bacterias y virus que pueden transmitirse a través de la mucosa del recto.

Segunda regla: usa siempre lubricante de silicona. Tarda en secarse y reduce el riesgo de lesiones en el ano. Hay especialistas en sexualidad que recomiendan lubricantes con anestésico; yo no. Si anulas el dolor, dejas de percibir las señales del cuerpo y puedes hacerte daño.

Tercera regla: el sexo anal no debe doler. Si aparece dolor, avisa a tu pareja, detengan lo que estén haciendo y no continúen con el experimento.

Cuarta regla: prepárense física y mentalmente. Puedes hacerte una ducha anal con una pequeña pera de goma, de las que se encuentran en una farmacia. Llénala de agua tibia y dirige el chorro hacia el interior con suavidad.

Hablen también de las caricias previas. Tu pareja puede empezar acariciando suavemente el esfínter y estimulando el clítoris. Después, trabajar el esfínter con un dedo para prepararlo para la penetración.

Quinta regla: elijan una postura segura. La más cómoda consiste en acostarte de lado con las rodillas acercadas al pecho, en posición fetal. Tu pareja se coloca también de lado, detrás de ti. Así puedes controlar sus movimientos y el ángulo de entrada del pene resulta menos traumático.

Y no olviden lo esencial: no alternen el sexo anal con el vaginal.

No te obligues a hacerlo. Si no te sientes preparada, tienes miedo, existen contraindicaciones médicas o sientes dolor, no tengas sexo anal. Solo un porcentaje muy pequeño de mujeres siente verdadero placer con él; en su mayoría lo toleran para complacer al hombre. No te hagas daño.

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