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Cunnilingus: técnicas y consejos para dar placer

El cunnilingus consiste en estimular a una mujer con caricias orales en el clítoris, los labios y la vagina. Puede disfrutarse como una práctica por sí misma y llevarla al orgasmo sin penetración. Además, tiene efectos beneficiosos para el cuerpo femenino: durante la estimulación oral se liberan prolactina, relacionada con la firmeza del pecho; oxitocina, que favorece la elasticidad de los músculos del útero, y endorfinas, las hormonas de la felicidad.

¿Qué puede molestar durante el cunnilingus?

Prepararse importa tanto como las propias caricias. Hay hábitos que conviene dejar a un lado:

  • La barba incipiente. Incluso un poco de vello puede rozar una mucosa muy sensible y causar irritación. Así que la primera regla es afeitarse.
  • Las conversaciones fuera de lugar. Preguntar sin parar si todo le gusta puede cortar el ambiente, tanto en el sexo oral como en el encuentro en general. Aprende a leer su lenguaje corporal.
  • El exceso de ímpetu. Una actividad inoportuna no es lo mismo que un sexo más intenso: hay que saber distinguirlos. ¡Y ni se te ocurra usar los dientes!
  • La monotonía. Mover la lengua de un lado a otro siempre igual puede aburrir. Combina labios y dedos; también pueden participar accesorios, juguetes y lubricantes con distintos efectos.

Cómo hacer un buen cunnilingus

Durante la estimulación oral, dedica atención a los labios y, si apetece, a la vagina. Aun así, el punto principal sigue siendo el clítoris. La mayoría de los hombres ni siquiera sabe dónde está y, por eso, no consigue darle a su pareja todo el placer que podría.

El clítoris es un pequeño relieve situado justo debajo del punto donde se unen los labios menores. Tiene alrededor de 8000 terminaciones nerviosas. La sensibilidad varía de una mujer a otra, aunque la zona más receptiva a las caricias es el glande.

Para darle el máximo placer, recuerda estos tres aspectos:

  • Combinar. Mientras descubres qué le gusta y perfeccionas tu técnica, atrévete a experimentar. Usa los dedos, los besos, la punta y la parte delantera de la lengua. Acaricia también la parte baja del abdomen y el interior de los muslos; si la postura lo permite, dedica atención a sus pechos.
  • Variar. Según sus preferencias, alterna movimientos lentos y rápidos, más firmes o más suaves. Cambia de técnica sin perder de vista sus reacciones.
  • Estar a gusto. Los besos sensuales, unos buenos preliminares y las caricias prolongadas ayudan a que se relaje y entre en ambiente. Ningún secreto ni técnica funcionará si se siente tensa.

Posturas para el cunnilingus

Elegir una postura que les guste es otra de las claves. Cada pareja tiene sus favoritas, aunque el sexo oral plantea algo distinto a la penetración. Estas opciones aparecen ordenadas de más a menos recomendables:

  • Boca arriba. Una almohada bajo la zona lumbar eleva la pelvis y facilita que él se acerque. Ella puede colocar las piernas sobre sus hombros o abrirlas hacia los lados.
  • Apoyada sobre rodillas y codos. Aquí importan la flexibilidad de ella, que necesita arquear la espalda, y la experiencia de él, porque llegar al clítoris resulta más difícil.
  • El 69. Un clásico del sexo oral para parejas con experiencia, capaces de concentrarse a la vez en estimular a la otra persona y recibir placer.
  • Sentada sobre su cara. Ella se coloca sobre el rostro de él, con las rodillas flexionadas. Es una postura menos habitual, relacionada de forma indirecta con el BDSM por el protagonismo y el dominio que adquiere ella.

Lengua de gelatina

Empieza con la lengua relajada, blanda y muy húmeda. Aplánala y lame los labios muy despacio, sin tocar todavía el clítoris. Recorre la ingle, lame la zona del ano y humedécelo todo con abundante saliva. Después vuelve a los labios.

De vez en cuando, roza apenas el clítoris y pasa a otra zona.

No aceleres: hazlo todo despacio, alargando cada caricia. Aunque ella arquee la espalda, se acerque a ti o te pida más velocidad, resiste la tentación de hacerlo. Tras su petición, prueba lo contrario: una pausa de dos o tres segundos que la excite todavía más.

Antes de la parte final, haz la pausa más larga, de cinco segundos, y lánzate sobre ella como un animal hambriento y agresivo.

Si lo has hecho bien, le espera un orgasmo rápido e intenso.

Orgasmo doble

Combina cualquiera de las caricias clitorianas con la estimulación del punto G mediante un dedo o un vibrador. Para encontrarlo, introduce el dedo en la vagina hasta la segunda falange, con la yema orientada hacia arriba. Allí notarás una superficie algo rugosa.

Estimúlala con un ligero movimiento vibratorio del dedo, flexionándolo y estirándolo rápidamente.

El resultado es un orgasmo espectacular, vaginal y clitoriano al mismo tiempo.

Durante el orgasmo

Cuando ella llegue al orgasmo, intenta no apartarte y mantén el clítoris entre los labios. Así notarás las pequeñas vibraciones y pulsaciones que recorren los labios menores. Hace falta algo de destreza: los orgasmos provocados por el cunnilingus son muy intensos y ella no puede controlar sus reacciones.

Después del orgasmo

El encuentro no tiene por qué terminar ahí. Según cómo se sienta, quizá ella se deje caer, agotada y feliz. En ese caso, acompáñala sin interrumpir ese momento. Acuéstate a su lado y acaríciala con suavidad, evitando las zonas erógenas más sensibles: justo después del orgasmo, el contacto puede resultar desagradable.

También es posible que, como sucede a menudo después de un orgasmo clitoriano, quiera sentir el pene dentro de ella. Así que prepárate para penetrarla.

Más ideas

  • Puedes lamer el clítoris y estimular la entrada de la vagina con una pequeña bala vibradora. Introdúcela solo un poco para que el estímulo se concentre en la zona del clítoris y los labios menores. Alarga la excitación sin dejar que llegue al orgasmo y, justo antes del clímax, introduce el pene de golpe. Así puede producirse un orgasmo uterino profundo en lugar de uno clitoriano superficial.
  • También resulta muy excitante introducir los dedos en la vagina durante el cunnilingus. Empieza con uno y añade poco a poco dos o tres. En el punto máximo de excitación, realiza movimientos profundos.
  • Combina el cunnilingus con un vibrador.
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